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Cómo hacer que las legumbres den menos gases: qué cambia con el remojo y la cocción

Imagen provisional del blog de El Mercado de Origen

Las legumbres son alimentos ricos en fibra, almidón resistente y determinados carbohidratos que no digerimos por completo en el intestino delgado. Cuando llegan al colon, las bacterias intestinales los fermentan y producen gases. Por eso tener gases después de comer garbanzos, alubias o lentejas no significa que la legumbre esté mal cocinada ni que sea un alimento perjudicial.

La buena noticia es que hay varias formas de mejorar la tolerancia. Algunas actúan sobre la propia legumbre y otras sobre la cantidad y la frecuencia con que la comemos.

Por qué las legumbres producen gases

Entre los compuestos implicados están oligosacáridos fermentables, fibra y almidón resistente. Nuestro cuerpo no dispone de todas las enzimas necesarias para descomponerlos antes de que lleguen al colon. Allí la microbiota sí los utiliza, generando gases como parte normal de la fermentación.

La sensibilidad varía muchísimo entre personas. También influye si estamos acostumbrados a comer legumbres con frecuencia.

El remojo puede ayudar

En garbanzos y muchas alubias, un remojo de varias horas ablanda la semilla, reduce el tiempo de cocción y permite que una parte de ciertos compuestos solubles pase al agua. Por eso, si el objetivo principal es mejorar la tolerancia digestiva, suele tener sentido desechar el agua de remojo, enjuagar y cocinar con agua limpia.

Las lentejas pequeñas muchas veces se cocinan sin remojo, pero también pueden beneficiarse de un remojo corto si una persona nota que las tolera mejor así.

¿Cuánto tiempo de remojo?

No existe una única cifra universal. Para garbanzos y alubias es habitual dejarlos entre 8 y 12 horas, siempre evitando remojos excesivamente largos a temperatura ambiente en épocas calurosas. Si van a permanecer muchas horas y hace calor, es más prudente hacer el remojo en frío.

Consulta también nuestra guía sobre bicarbonato en el remojo de las legumbres.

Cocinar bien importa

Una legumbre insuficientemente cocida no solo resulta dura: también suele ser más difícil de masticar y digerir. Garbanzos y alubias deben quedar tiernos en el centro. El tiempo depende de variedad, antigüedad de la semilla, dureza del agua y método de cocción.

La olla a presión puede conseguir una textura muy tierna en menos tiempo y no hace que la legumbre sea “peor” digestivamente por cocinar más rápido.

Empezar con cantidades pequeñas

Una de las estrategias más infravaloradas es aumentar la cantidad de legumbres poco a poco. Si una persona pasa de comer muy poca fibra a un plato enorme de alubias, es más probable que note hinchazón. Consumir raciones moderadas de forma regular permite que el sistema digestivo se adapte mejor.

Esta adaptación progresiva es especialmente útil cuando también estamos aumentando verduras, cereales integrales u otras fuentes de fibra.

¿Triturar las legumbres ayuda?

Hacer hummus, purés o cremas cambia la estructura física y facilita la masticación, pero no elimina los carbohidratos fermentables. Algunas personas perciben mejor tolerancia por la textura y por consumir raciones menores; otras no notan diferencia.

¿Hay que quitar la piel?

La piel contiene fibra. Retirarla puede hacer un puré más fino y algunas personas la toleran mejor, pero no es necesario pelar garbanzos o alubias para comerlos de forma saludable. Además, hacerlo reduce parte de la fibra que precisamente hace interesantes a las legumbres.

Comino, hinojo, laurel y otras especias

Muchas cocinas tradicionales utilizan especias carminativas. Pueden mejorar el sabor y algunas personas perciben alivio digestivo, pero no hay que presentarlas como una solución capaz de “neutralizar” todos los gases. La base sigue siendo remojo cuando procede, cocción completa y adaptación de la ración.

Legumbres cocidas de bote

Las legumbres ya cocidas son una alternativa práctica. Escurrirlas y enjuagarlas puede reducir parte del sodio y elimina el líquido de cobertura. Si una persona las tolera bien, no existe ninguna obligación de empezar siempre desde legumbre seca.

Qué hacer si siempre sientan mal

Si incluso cantidades pequeñas provocan molestias intensas de forma repetida, el problema puede no resolverse únicamente cambiando el remojo. Conviene observar qué legumbres causan más síntomas, tamaño de la ración y otros alimentos del plato. Cuando las molestias son importantes o persistentes, merece la pena consultarlo con un profesional sanitario.

Una estrategia práctica

  1. Empieza por una ración moderada.
  2. Remoja garbanzos y alubias.
  3. Desecha el agua de remojo si buscas mejorar tolerancia.
  4. Enjuaga y cocina con agua nueva.
  5. Cuece hasta que estén realmente tiernos.
  6. Repite pequeñas raciones con cierta frecuencia en lugar de comer una cantidad enorme de forma ocasional.

Conclusión

No hay un truco que elimine por completo los gases de las legumbres, porque parte de esa fermentación es consecuencia de componentes normales y beneficiosos del alimento. Pero remojo, agua limpia, buena cocción y aumento gradual de la cantidad suelen ser las medidas más útiles para mejorar la tolerancia sin renunciar a ellas.

¿Qué legumbres suelen sentar mejor?

No todas las personas reaccionan igual a todas las legumbres. Las lentejas, porciones pequeñas de garbanzos o legumbres muy bien cocidas pueden resultar más fáciles para algunas personas que un plato grande de alubias. La variedad, el tamaño de la ración y el resto de ingredientes influyen. Por eso es más útil observar la tolerancia individual que clasificar una legumbre como “digestiva” y otra como “indigesta”.

El contexto del plato también importa

Un plato de legumbres acompañado de gran cantidad de otras fuentes de fibra, verduras crucíferas o una comida muy copiosa puede generar más sensación de hinchazón que la misma cantidad de legumbre en una preparación sencilla. Comer despacio, masticar bien y no aumentar de golpe varias fuentes de fibra ayuda a identificar qué cantidad se tolera mejor.

La adaptación también necesita continuidad: comer una ración enorme una vez al mes no produce el mismo patrón que incorporar cantidades moderadas varias veces por semana.

Legumbres

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