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Sistemas de extracción del aceite de oliva: qué diferencia hay entre dos fases y tres fases

El Mercado de Origen

En una almazara moderna, la palabra «fases» no se refiere a categorías de aceite ni a etapas de calidad. Describe cómo un decánter centrífugo separa la pasta de aceituna. Los sistemas continuos de dos fases y tres fases persiguen el mismo objetivo —separar el aceite del resto de componentes—, pero generan corrientes diferentes y manejan el agua de otra manera.

España adoptó ampliamente el sistema de dos fases a partir de la década de 1990, entre otras razones por la reducción del agua añadida y del volumen de aguas residuales. Aun así, ambos sistemas existen y la calidad final depende mucho más de la materia prima y del control de todo el proceso que del número de fases escrito en la ficha de una máquina.

Antes del decánter: trituración y batido

La aceituna limpia se tritura para romper tejidos y formar una pasta compuesta por aceite, agua de vegetación, hueso, piel y pulpa. Después se bate lentamente para favorecer que las pequeñas gotas de aceite se unan y puedan separarse con mayor facilidad.

Tras el batido llega el decánter, una centrífuga horizontal que gira a gran velocidad. Como los componentes tienen densidades diferentes, la fuerza centrífuga permite separarlos. Es aquí donde aparece la distinción entre dos y tres fases.

Cómo funciona el sistema de tres fases

En el esquema clásico de tres fases, el decánter genera tres salidas principales: aceite, una fase acuosa conocida tradicionalmente como alpechín y una fase sólida u orujo. Para facilitar esa separación se añade una cantidad apreciable de agua al proceso.

El resultado es un orujo relativamente menos húmedo que en dos fases, pero también una corriente líquida residual de gran volumen que necesita gestión. Parte de los compuestos hidrosolubles de la aceituna pasa con esa fase acuosa.

Qué cambia en el sistema de dos fases

El decánter de dos fases genera esencialmente dos corrientes: aceite y una fase semisólida que reúne sólidos y gran parte del agua de vegetación, conocida habitualmente como alperujo. No necesita la misma adición directa de agua que el sistema de tres fases.

Eso reduce notablemente la generación de una corriente separada de alpechín, pero produce un subproducto sólido mucho más húmedo. El cambio no elimina la necesidad de gestionar residuos; transforma su naturaleza y modifica la logística posterior de la almazara y de las plantas de tratamiento de orujo.

¿Dos fases significa mejor aceite?

No se puede utilizar el número de fases como un sello de calidad. Un sistema de dos fases mal operado puede producir peor aceite que uno de tres fases bien gestionado, y viceversa. La calidad de la aceituna, su estado sanitario, el tiempo hasta molturación, la temperatura, el batido, la higiene y la separación de lotes son determinantes.

Sí existen diferencias tecnológicas que pueden influir en la composición. Al usar menos agua añadida, el sistema de dos fases tiende a perder menos ciertos compuestos hidrosolubles hacia una fase acuosa externa. Pero el efecto concreto depende del fruto y de los parámetros de trabajo, por lo que no conviene convertir una tendencia en una garantía comercial.

¿Y el agua de la aceituna?

La aceituna contiene de forma natural una proporción importante de agua. Decir que un sistema de dos fases «no utiliza agua» sería simplificar demasiado: la propia pasta ya contiene agua de vegetación, y en una almazara también se emplea agua en limpieza, determinados ajustes y otras operaciones. La diferencia principal es la menor necesidad de añadir agua al decánter para separar las fases.

Esta distinción es relevante porque el volumen de agua añadido afecta a corrientes residuales, consumo de recursos y transferencia de compuestos solubles.

El alperujo y su aprovechamiento

El alperujo de dos fases contiene pulpa, piel, hueso fragmentado, agua de vegetación y una pequeña cantidad de aceite residual. No se considera simplemente basura. Puede enviarse a instalaciones especializadas donde se recupera aceite de orujo y se valorizan fracciones sólidas o energéticas.

La gestión del subproducto es una parte importante de la industria oleícola española. El avance del sistema de dos fases obligó a adaptar procesos y equipos precisamente porque el residuo húmedo se comporta de forma distinta al orujo tradicional.

Por qué el sistema de extracción apenas aparece en la etiqueta

El consumidor compra una categoría legal de aceite, no un tipo de decánter. Por eso la etiqueta se centra en si es virgen extra, virgen u otra categoría y en la información obligatoria correspondiente. Algunos productores explican su tecnología como parte de la transparencia del proceso, pero no es una jerarquía oficial de calidad.

Es más útil valorar la frescura, el perfil sensorial, el origen, la conservación y la confianza en el productor que elegir únicamente por «dos fases» o «tres fases».

Conclusión

Dos y tres fases son dos configuraciones de separación centrífuga. El sistema de tres fases produce aceite, fase acuosa y orujo con mayor aporte de agua; el de dos fases produce aceite y alperujo húmedo con mucha menos adición de agua al decánter. Cada uno tiene implicaciones de proceso y gestión de subproductos.

El número de fases explica tecnología, no calidad por sí solo. Para entender un AOVE hay que mirar la cadena completa, desde la aceituna que entra hasta el aceite que se almacena y envasa.

Fuentes y referencias

  • Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación: documentación técnica sobre sistemas continuos de dos y tres fases.
  • Pliegos de condiciones de DOP españolas que describen separación centrífuga de masas mediante sistemas continuos de dos y tres fases.

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