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Guías y consejos 6 min de lectura

Cómo conservar las patatas: nevera o despensa y cómo evitar que broten

Imagen provisional del blog de El Mercado de Origen

Las patatas parecen resistentes, pero una mala zona de almacenamiento puede hacer que broten, se pongan verdes, se arruguen o se pudran mucho antes de tiempo. La clave no está en un único truco, sino en controlar cuatro factores: luz, temperatura, humedad y ventilación.

Durante años se repitió que las patatas jamás debían entrar en la nevera por el riesgo de aumentar azúcares reductores y, con ellos, la formación de acrilamida al freír o asar. La evidencia y las recomendaciones más recientes han matizado esa regla. La Food Standards Agency británica indica actualmente que, para reducir desperdicio, las patatas pueden conservarse en la nevera o en un lugar fresco, oscuro y seco; un estudio revisado por su comité científico no encontró que el almacenamiento doméstico refrigerado aumentara materialmente el potencial de formación de acrilamida frente a un lugar fresco y oscuro.

Respuesta rápida: ¿nevera o despensa?

Si tienes una despensa realmente fresca, oscura, seca y ventilada, es un lugar excelente. Si en casa hace calor, hay mucha luz o las patatas brotan enseguida, la nevera es una alternativa válida para prolongar su conservación.

En ambos casos, lo importante es evitar humedad atrapada y revisar el lote con frecuencia. Una sola patata podrida puede humedecer y deteriorar las que tiene al lado.

La luz es uno de los principales enemigos

Cuando una patata recibe luz puede desarrollar clorofila y adquirir zonas verdes. La clorofila no es en sí el principal problema de seguridad, pero el reverdecimiento puede coincidir con un aumento de glicoalcaloides, compuestos naturales de defensa de la planta.

Por eso las patatas no deberían almacenarse en una cesta abierta junto a una ventana ni bajo una iluminación intensa durante semanas. Una bolsa de papel, una caja ventilada, un cajón oscuro o un recipiente opaco con circulación de aire son opciones mejores.

Oscuro no significa cerrado herméticamente

Un error común es meter las patatas en una bolsa de plástico cerrada para protegerlas de la luz. Si se acumula humedad y falta ventilación, podemos favorecer condensación, ablandamiento y podredumbre.

Busca un equilibrio: oscuridad más ventilación. Si vienen en una malla que deja pasar demasiada luz, puedes colocarla dentro de una caja o bolsa de papel abierta que permita respirar al producto.

¿Conviene lavarlas antes de guardarlas?

En general, no. Lavar las patatas para almacenarlas añade humedad superficial. Es preferible guardarlas secas, retirar únicamente tierra suelta si hace falta y lavarlas justo antes de cocinarlas.

Si una patata está húmeda por condensación o porque se ha mojado, deja que la superficie se seque antes de almacenarla con el resto.

Qué ocurre en la nevera

El frío ralentiza procesos metabólicos y puede retrasar brotación y pérdida de firmeza. Dependiendo de variedad, duración y temperatura, también puede modificar el equilibrio de azúcares y hacer que algunas patatas sepan algo más dulces.

La antigua recomendación de evitar siempre la nevera se apoyaba en la llamada “dulcificación por frío” y en la posibilidad de formar más acrilamida durante cocciones intensas. La evaluación más reciente de la FSA permite elegir la nevera para almacenamiento doméstico porque el efecto observado no fue material frente a guardar las patatas en un lugar fresco y oscuro.

Si las guardas en la nevera, ¿dónde ponerlas?

Utiliza una zona donde no queden empapadas por condensación ni en contacto con líquidos de otros alimentos. Una bolsa de papel o un recipiente ventilado dentro del cajón de verduras puede ayudar a mantenerlas agrupadas y protegidas de la luz.

No hace falta envolver cada patata de forma hermética. Revísalas periódicamente y retira cualquier unidad que se vuelva blanda, húmeda o presente deterioro importante.

Cómo evitar que broten

No existe una forma doméstica de detener indefinidamente la brotación. La patata es un tubérculo vivo y, con tiempo suficiente, tenderá a germinar. Lo que sí podemos hacer es retrasar el proceso:

  • mantenerlas alejadas de la luz;
  • evitar temperaturas cálidas durante periodos largos;
  • proporcionar ventilación;
  • no almacenarlas mojadas;
  • comprar cantidades acordes al consumo de la casa;
  • revisar el lote y utilizar primero las piezas que empiezan a perder firmeza.

¿Un pequeño brote significa que hay que tirarla?

No necesariamente. Una patata firme con un brote pequeño puede seguir siendo aprovechable retirando generosamente los brotes, ojos y cualquier zona verde. La situación cambia si está muy verde, fuertemente germinada, amarga, dañada o deteriorada.

Tenemos una guía específica sobre patatas verdes o con brotes y cuándo descartarlas. La conservación correcta busca precisamente evitar llegar a ese punto.

Por qué no conviene dejarlas meses “a ver qué pasa”

Aunque no exista una fecha de caducidad impresa en una patata fresca, su calidad cambia. Pierde agua, el almidón y los azúcares evolucionan, aparecen brotes y puede aumentar la proporción de zonas dañadas. Comprar un saco enorme solo es una ventaja si disponemos de un lugar adecuado y realmente lo vamos a consumir.

Para muchos hogares, comprar menos cantidad con mayor frecuencia reduce desperdicio mejor que intentar conservar una reserva durante meses.

Qué hacer con una patata arrugada

Una ligera pérdida de firmeza puede reflejar deshidratación y no equivale automáticamente a podredumbre. Pero una patata muy blanda, húmeda, con zonas hundidas, moho, olor extraño o deterioro extendido debe desecharse.

Evalúa el conjunto de señales. El objetivo no es rescatar cualquier tubérculo a toda costa, sino distinguir una pérdida de calidad de un deterioro claro.

¿Hay que separar las patatas dañadas?

Sí. Golpes, cortes y zonas húmedas facilitan el deterioro. Al llegar de la compra, revisa el lote y utiliza primero las piezas con pequeños daños que todavía sean aprovechables. Si alguna está podrida, retírala para que la humedad y el deterioro no afecten a las demás.

Patatas para freír o asar

La acrilamida se forma en alimentos ricos en almidón durante determinadas cocciones a alta temperatura, sobre todo cuando se doran intensamente. Independientemente de dónde se hayan almacenado, evita llevar patatas fritas, asadas o chips hasta colores excesivamente oscuros: busca un dorado razonable.

La conservación es solo una parte del resultado; variedad, corte, lavado, temperatura y tiempo de cocción también influyen.

Un sistema práctico según tu casa

  • Casa fresca y despensa oscura: utiliza una caja o bolsa transpirable en un lugar seco.
  • Cocina cálida o luminosa: no las dejes sobre la encimera; busca un armario fresco o utiliza refrigeración.
  • Verano: si la despensa se calienta mucho, la nevera puede ayudar a reducir brotes y desperdicio.
  • Poco consumo: compra cantidades menores para que ninguna solución de almacenamiento tenga que hacer milagros.

Conclusión

Para conservar bien las patatas, prioriza oscuridad, sequedad, ventilación y una temperatura que no sea cálida. Una despensa fresca funciona muy bien, pero la nevera también es una opción válida según la evidencia y las recomendaciones actuales, especialmente si ayuda a evitar desperdicio. No las laves antes de guardarlas, revísalas periódicamente y retira brotes y zonas verdes cuando sean pequeños; si la pieza está muy verde, amarga o claramente deteriorada, es mejor descartarla.

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