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Quesos 5 min de lectura

Fermentos lácticos en el queso: qué son y qué hacen durante la elaboración

Imagen provisional del blog de El Mercado de Origen

El cuajo suele llevarse todo el protagonismo cuando se explica cómo se hace el queso, pero los fermentos lácticos son igual de decisivos en gran parte de la quesería. Son microorganismos seleccionados —principalmente bacterias lácticas— que acidifican la leche al transformar lactosa en ácido láctico y crean condiciones que afectan coagulación, desuerado, seguridad microbiológica, textura y maduración. Además, sus enzimas y metabolitos contribuyen al desarrollo de aromas durante la vida del queso.

Resumen rápido

Qué son Cultivos de microorganismos usados para iniciar y dirigir la fermentación.
Función principal Transformar lactosa en ácido láctico y reducir el pH.
También influyen Aroma, textura, maduración y competencia microbiana.
No son cuajo El cuajo coagula proteínas por otra vía; cultivo y cuajo cumplen funciones distintas.

Cultivo iniciador no significa levadura

En lenguaje cotidiano se habla de “fermentos”, pero en quesería muchos cultivos iniciadores están formados por bacterias lácticas, no por levaduras. Estas bacterias utilizan la lactosa de la leche y generan ácido láctico, haciendo descender el pH de forma controlada.

La acidificación modifica el comportamiento de las proteínas y ayuda a preparar la cuajada para las siguientes etapas. También cambia el entorno para otros microorganismos. Por eso el cultivo no es un añadido aromático al final: empieza a determinar el queso desde las primeras horas.

Por qué bajar el pH cambia la elaboración

El pH influye en la coagulación, la expulsión de suero, la retención de minerales y la textura final. Una cuajada que acidifica demasiado rápido o demasiado lento puede comportarse de forma distinta al corte, al calentamiento y al prensado.

La sinéresis —la salida de suero desde la cuajada— está estrechamente relacionada con la acidificación y con otras variables de proceso. El quesero busca una curva de pH adecuada para el estilo, no simplemente “más ácido”. Esa precisión es una de las razones por las que los cultivos seleccionados permiten procesos más reproducibles.

Del cultivo al aroma durante la maduración

Las bacterias iniciadoras no dejan de importar cuando termina la cuba. Sus enzimas y los cambios que han provocado en el medio influyen en la degradación de proteínas y otros compuestos durante la maduración. De ahí surgen precursores y moléculas que contribuyen a aromas y sabores.

Esto no significa que el cultivo explique todo el perfil. La leche, el cuajo, la sal, los microorganismos no iniciadores, la corteza y las condiciones de afinado también intervienen. Pero cambiar de cultivo puede cambiar significativamente la velocidad de acidificación y el carácter del queso.

Cultivos mesófilos, termófilos y otras decisiones

Los cultivos se seleccionan según las temperaturas y el estilo de elaboración. De forma simplificada, algunos grupos trabajan mejor en rangos moderados y otros toleran temperaturas más altas usadas en determinadas tecnologías de pasta cocida o hilada. También existen cultivos con funciones aromáticas o complementarias.

Por eso no hay un “fermento universal para queso”. El productor elige cepas o mezclas según pH objetivo, temperatura, tiempo, textura y perfil sensorial. En quesería tradicional también pueden emplearse cultivos naturales o sueros fermentados propios dentro de sistemas controlados.

Leche cruda, leche pasteurizada y microbiota

La leche cruda aporta una microbiota más compleja, pero eso no significa que siempre se elabore sin cultivos añadidos. Muchos productores utilizan iniciadores también con leche cruda para dirigir la acidificación. En leche pasteurizada, donde el tratamiento térmico reduce de forma importante la microbiota original, los cultivos tienen un papel especialmente central para establecer la fermentación deseada.

La diferencia correcta no es “natural frente a artificial”. Un cultivo seleccionado está compuesto por microorganismos reales y puede utilizarse para reproducibilidad, control y estilo. La cuestión es qué cultivo se usa, por qué y dentro de qué proceso.

Cómo leer los fermentos en una etiqueta o ficha

En una etiqueta pueden aparecer menciones a fermentos lácticos, cultivos iniciadores o cultivos de maduración. La información no siempre identifica las cepas concretas, y su presencia por sí sola no permite juzgar la calidad.

Si una quesería comunica sus cultivos, puede ser interesante para entender el método, pero no debería interpretarse como una lista de aditivos negativos. En el queso, los microorganismos son parte de la tecnología básica. Conviene distinguirlos de conservantes, colorantes, enzimas coagulantes y tratamientos de corteza, que cumplen funciones diferentes.

Cultivos iniciadores y cultivos de maduración no son exactamente lo mismo

Un cultivo iniciador se añade sobre todo para poner en marcha la acidificación y dominar las primeras fases. Los cultivos adjuntos o de maduración pueden buscar otras funciones: intensificar rutas aromáticas, favorecer determinados ojos o desarrollar una corteza concreta. En quesos azules, por ejemplo, los mohos tienen un papel de maduración muy distinto al de las bacterias que acidificaron la leche al principio.

Separar estas funciones evita llamar “fermento” a cualquier microorganismo del queso. La microbiología quesera es una sucesión de comunidades con tareas diferentes según el momento y el lugar de la pieza.

Qué relación tienen los fermentos con la lactosa residual

Como los cultivos consumen lactosa y la convierten en ácido láctico, participan en la reducción de lactosa que ocurre durante elaboración y maduración. Pero no permiten declarar por sí solos que un queso sea “sin lactosa”: el contenido final depende también del desuerado, el tiempo, la tecnología y la medición o criterios legales aplicables.

Este vínculo explica por qué los artículos sobre lactosa, desuerado y cultivos deben leerse juntos. La desaparición de lactosa no es un efecto mágico de los meses de curación, sino el resultado combinado de drenaje y metabolismo microbiano.

Preguntas relacionadas

¿Los fermentos lácticos son lo mismo que el cuajo?

No. Los fermentos acidifican y dirigen la fermentación; el cuajo actúa principalmente sobre las caseínas para formar la cuajada por coagulación enzimática.

¿Un queso de leche cruda puede llevar fermentos añadidos?

Sí. La leche cruda aporta microbiota propia, pero el productor puede añadir cultivos para controlar la acidificación y el perfil.

¿Más tipos de bacterias significa mejor queso?

No. La diversidad por sí sola no es una medida de calidad; importa cómo funciona la comunidad microbiana dentro del proceso.

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Conclusión

Los fermentos lácticos son una herramienta central de la quesería: transforman lactosa, controlan pH y condicionan textura, microbiología y maduración. Entenderlos ayuda a leer el queso como un proceso vivo, no como una simple mezcla de leche y cuajo.

Fuentes y referencias

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